Representantes de organizaciones ecologistas han advertido de que los informes del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) realizados recientemente sobre la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos) "demuestran que no está en condiciones de seguir funcionando", ya que exigen "cambios profundos" para garantizar la seguridad, como son la sustitución de kilómetros de cables, el aislamiento de la sala de control frente a gases radiactivos o la subsanación de los problemas de refrigeración que están provocando el calentamiento del río Ebro.